sábado, 28 de mayo de 2011

LAS MEDIAS


Las medias….
Protocolariamente están prohibidas, no es de buen gusto utilizarlas, y menos con vestidos largos, pero…. 

¿Qué hacemos cuando nos invitan a una fiesta, vamos de corto y estamos incomodas sin ellas?, ¿Qué tiene más peso, la comodidad y seguridad en uno mismo?, ¿O en cambio puede más la presión social?

 Cuando nos invitan a un evento elegante, lleno de gente de alta cuna, y pensamos que con ellas todo el mundo te miraría por llevarlas…pues vence el peso social y no las utilizas!!!
Eso es lo que ocurre, por lo menos en mi caso, que fui sin ellas, la gente me miraba igualmente las piernas y sin querer empecé a cuestionarme el protocolo y a mí misma. Es tan fuerte la presión social en el mundo de la moda que en vez de sentirte segura, ESTAS PEOR QUE AL PRINCIPIO…entonces ¿Que es lo que hay que hacer?
Después de tomarme un par de copas de vino blanco, empecé a estudiar  el protocolo en el vestir de la fabulosa gente de la fiesta, no vi a nadie con ellas…lo tenemos tan inculcado, dentro, en nuestras cabezas que no somos conscientes, y en realidad ¿Para qué sirven unas medias? Pensarlo… ¿Para darte una falsa seguridad? Porque aunque las llevemos no esconden nada. Una tela casi invisible sobre nuestras piernas nos hacen pasar de ser una mujer temerosa de que se nos note el crecimiento del bello o algún granito, a ser la chica con las mejores piernas de la fiesta… Y ¿Por qué perdemos la seguridad cuando no las utilizamos?
A no ser que estemos en invierno y nos pongamos unas medias tupidas para no tener frío, entonces ahí no se verían las piernas… ¿Qué sentido tienen las medias?
 Estando en la fiesta y dándole vueltas a estas ideas, me di cuenta que el protocolo tiene razón, no es presión social, no son reglas que alguien un día, por aburrimiento se inventó, es que no tiene sentido ponérselas, lo que tenemos que hacer es perder esas inseguridades.
La gente sí me miraba las piernas, y sí hacían comentarios, pero mientras la fiesta transcurría se me acerco más de una persona a decirme lo bien vestida que iba, o cuanto les gustaba mi vestido o zapatos…y al finalizarla, me fui sin los miedos con los que llegué, empecé la fiesta asustada y me fui de allí encantada.
¿Y qué pasó con las inseguridades?...
Pues que el protocolo me ayudó a olvidarme de ellas…

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